El amor comienza en uno mismo y se expande hacia los demás en la medida que este va creciendo.
La felicidad radica en comprender la naturaleza humana, dentro de su perfección está la imperfección, la imposibilidad de polos, sino de puntos intermedios que lo exponen a una situación de constante lucha por el punto máximo de la existencia. Este punto no siempre es claro y por eso no todos somos felices y algunos viven en un estado que crece en emulación de aquello que nos complace. Ser optimistas, a pesar de nuestras equivocaciones o aciertos, resume el sentir de la felicidad.


